
El día que volvíamos de Barcelona, tras unas 6 horas de viaje en el autobús, paramos, como estaba previsto en Zaragoza. Empezamos la visita en la aljafería, donde una guía, nos mostró esa magnífica construcción. Tras la visita, como se había previsto, la gente ya estaba muerta de hambre y nos dirigimos a comer a un restaurante oriental en el que teníamos esperándonos un expendido buffet libre. Pero, mientras nos dirigíamos a comer, pasamos al lado de la Basílica del Pilar, y los profesores nos dijeron que antes de comer teníamos que visitarla, por lo que tardamos un poco más en saciar nuestro hambre. Tras la comida, nos dejaron una media hora de descanso, antes de volver a montarnos en el autobús y continuar nuestro viaje hacia Madrid.


